¿ Quién Soy ?

¿ Quién Soy ?

Hace unos días me llama una amiga mía.
Resulta que la habian citado para una entrevista de una gran empresa y queria hablar conmigo de cara a preparar la reunión.
Ella trabaja en otra gran empresa donde desempeña sus funciones desde hace casi seis años.
Nos citamos en una cafetería unas horas antes de la entrevista. A diferencia de muchas otras ocasiones, esta vez la noté preocupada.
Pense que la carga laborarl de ese día habría sido tan estresante que, seguramente, ello le habría provocado algun enfado, dolor de cabeza, etc … causante de los rasgos faciales que, en ese momento, estaba observando.
Cual fue mi sorpresa cuando me comentó que estaba super nerviosa, no sabía lo que iba a decir, etc …
Delante de mi tenía una persona capaz de gestionar equipos como nadie, mantener arduas reuniones con directivos de primer nivel e incluso negociar durante horas y horas y, de repente, todas esas cualidades desaparecieron para dejar ver una persona frágil, temerosa y, me atreveria a decir que, insegura.
No salía de mi asombro cuando me decia que se temia que iba a quedarse bloqueada.
“Es normal que estes nerviosa”, le dije. “Si no fuese así querria decir que no te importaba la entrevista”.
“No sé que decirles de lo que hago”, me respondió. “Realmente no hago tantas cosas”.
Hicimos un ejercicio muy sencillo y, a la par, muy potente.
“Coge una hoja y un boligrafo”, le indiqué. “Quiero que escribas en formato lista, TODAS las acciones que has realizado en el día de hoy. Como las tienes muy frescas, será muy sencillo para ti el recordarlas y plasmarlas en el papel. Aunque consideres que el acto es muy sencillo o, incluso, inutil, quiero que no quede ni una acción por escribir. El “tomarme un café con mi jefe” te puede parecer una tonteria o puede haber servido, entre otras cosas, para acelerar un proyecto que estaba pendiente de cerrar”.
Se puso a escribir en la hoja y tardó casi veinte minutos en acabar. Eso si, con varias intentonas del estilo “ya está” a lo que le respondía “seguro que solo has hecho esto??”.
Cuando acabó, le lei en voz alta todo lo que había escrito y luego añadimos una columna a la derecha donde, con una sola palabra, describimos una cualidad profesional derivada en dicha acción.
La cara de sorpresa que apareció, en lugar del semblante serio y preocupada, fue casi instantanea.
Enseguida me dijo: “estoy tan preocupada de lo que hago que realmente no doy valor a mis acciones, y a lo que valgo”.
Despues de una mini sesión de Coaching, se fue a la entrevista.
Cuando salió de la reunión, me llamó muy contenta.
La entrevista le había salido muy bien y querían realizar una segunda reunión con ella.
“Gracias por hacerme ver lo que sé hacer y lo que valgo”, me dijo.
“Lo has visto tú sóla. Yo apenas he hecho nada”.
Me hizo reflexionar todo el fin de semana: ¿ realmente valoramos lo que sabemos hacer ?, ¿le damos la importancia que tiene ? y, si no lo vemos o valoramos, ¿ como lo vendemos a los demas ?.
Un abrazo,
FGR

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