Una ducha diferente: mejora tu creatividad y tu presencia

Una ducha diferente: mejora tu creatividad y tu presencia

– “¿ Cómo te fue ?” – le pregunté a medida que nos acercábamos a la mesa del bar donde habíamos quedado para tomarnos un café.

– ” La verdad es que … ¿te puedo ser sincero? ” – me preguntó con semblante serio.

– ” Claro, sólo faltaría !!” – le respondí

– ” Cuando me estabas contando lo que tenía que hacer, sinceramente, pensé que estabas como una cabra !!”

– ” Ja ja ja” – no pude reprimir la carcajada – “y después, ¿qué ocurrió?”

– ” La verdad es que sucedió algo … distinto ” – su cara se empezó a relajar mostrando un tono mezcla de misterio, curiosidad y, tal vez, una pizca de asombro.

Mi curiosidad gatuna estaba con los pelos de punta y con unas ganas increíbles de saber, conocer y escuchar.Entonces, después de un breve silencio, su mirada recuperó la horizontalidad y, mirándome a los ojos me dijo:

– ” Confío mucho en ti, y eso fue lo que me hizo que probase lo que me comentaste …” – dijo – ” y lo he hecho cada día de estas dos últimas semanas. Al principio parece una locura pero después … notas cierto cambio en tí”.

Javi es una persona a la que le tengo mucho aprecio.

Hace un tiempo, me había comentado, en un discurso con claras pinceladas victimistas y derrotistas, que “la situación es muy mala”, “ya no sé lo que hacer”, “no se me ocurre nada”, “el dia pasa corriendo y no sé ni lo que hago”, …. ¿te suena? ¿quién de tu entorno lo ha dicho por última vez?.

El tema es que, después de un proceso de Coaching, se dió cuenta que él tenía ciertos recursos internos que podría usarlos pero … estaban dormidos, aletargados en un eterno sueño del que parecían no despertar.

Meses después, coincidimos en una charla motivacional que impartí en una universidad ( no sé si fue casualidad o causalidad ).

Y allí, propuse un ejercicio para tomar consciencia de lo que hacemos día a día, mejorar o despertar nuestra creatividad y, sobretodo, ver opciones en lugar de dificultades.

Porque nos pasamos el día corriendo como pollos descabezados, corre para aqui, corre para allá, no pares … mas de prisa !!!. Y llega el final del día y te preguntas, si te atreves a hacerlo, ¿qué hice hoy?: “no lo sé, pero he corrido mucho !! ” – suele ser la respuesta que te devuelve tu yo interior.

Después de la charla, Javi insistió en que le diera mas detalles del ejercicio: “¿cual es la razón?”, “¿por qué?”… fueron algunas de sus preguntas. Con muchísimo gusto compartí con él.

Y te preguntarás, ¿cual es ese ejercicio?.

Pues es algo muy sencillo: la próxima vez que te duches te propongo que seas muy consciente de lo que estás haciendob como cae el agua por tu cabeza, intentando seguir el recorrido de una de las gotas, o el de un grupo de ellas.

Normalmente la ducha sirve como un recorrido mental del día que te espera, incluso recuperas una conversación que tuviste el día anterior, … muchas son las “tareas” que saturan nuestra mente sin que ésta apenas haya tenido tiempo a despertarse.

ahora viene la segunda parte: cuando te dispongas a secarte, te propongo que lo hagas de una manera consciente y … totalmente diferente de como lo haces ahora.

Si, has leido bien !! … “totalmente diferente de como lo haces ahora“.

Llevas años y años secandote de la misma manera: empiezas por la misma zona y acabas en el mismo punto de tu cuerpo. Ésto le sirve a tu mente como patrón de acción para que, en su afán por ahorrar energía, puedas dedicarte a seguir procesando “tareas”.

Yo solía empezar por la cabeza y directamente me iba a los pies: recuerdo el primer día que me dije “Ok, voy a empezar por otra parte”.

Empecé por los brazos. Mi sensación era rara, muy rara.

El segundo día empecé por la espalda … raro, muy raro.

Y así seguí durante varios días.

A las dos semanas, recapacité sobre las sensaciones que había tenido: al principio muy raro, aunque reconozco que con el tiempo era divertido. Y lo mejor era que me encontraba mentalmente presente en lo que estaba haciendo, algo que hacia mucho tiempo que no hacía.

A Javi le pasó lo mismo: primero raro y, con el paso de los días, se convirtió en divertido, creativo y en modo presente.

Mejora tu creatividad con algo tan sencillo como una ducha.

Mejora tu consciencia con algo tan rutinario como una ducha.

Amplia tu estado de presencia con algo tan fácil como una ducha.

Aunque te parezca una tontería … pruébalo sólo un día.

¿Cómo te ha ido?

Un abrazo,

Felipe García

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