“Guárdate ese vino … “

“Guárdate ese vino … “

Recuerdo cuando llegábamos a la casa de los abuelos.

Una noche de invierno … fríomucho frío.

El tubo de escape parecia escupir humo que era iluminado por las luces traseras de la vieja furgoneta de mi padre.

Venga, pasad rápido para dentro ” – nos decía mi madre mientras que habría la puerta de la furgoneta y nos señalaba la puerta de la casa.

Al entrar en la cocina, allí estaba: la abuela.

Mi abuela era la típica anciana de pueblo que, desde que se había muerto su mamá, decidió vestir totalmente de negro ( de luto permanente ).

Estaba metiendo leña en la típica cocina de hierro que abundan por la zona norte de España.

Al escuchar entrar sus nietos en la cocina, empezó a girar su cuerpo al tiempo que abría los brazos para regalarnos uno de sus calurosos brazos.

El gran pañuelo negro que cubría su cabeza hacia que resaltase su blanca tez de piel. Una cálida sonrisa acompañaba a una mirada de lo mas bondadosa y cariñosa.

Era costumbre de mi abuela aprovechar que papá y mamá sacaban los bolsos de la furgoneta para, casi de una manera automática, darnos unas monedas … a veces eran 100 pesetas ( 0’60€ ), a veces 200 pesetas ( 1,20€ ) … lo que podía.

Guardad para cuando os haga falta ” – siempre nos decía, mientras que se aseguraba que nuestros padres no se enteraban del regalo.

Con el tiempo, vi que mis padres actuaban de una manera parecida, es decir, empecé a ser consciente de la creencia de “guardar para cuando te haga falta “.

Recuerdo la primera vez que me regalaron una cesta de navidad en el trabajo: chorizo, paté, algunas latas y vino.

Cuando llegué a casa, la ilusión por abrir la cesta y probar todos los productos se desvaneció cuando mi padre me dijo “guarda la cesta para una ocasión especial “. Miré para mi madre y, para mi sorpresa, vi una plena aceptación del discurso paternal.

Al año siguiente, algo parecido ocurrió: un cliente me había regalado tres botellas de vino de autor. No entendía mucho de vinos, y ahora poco mas entiendo, pero fue la primera vez que vi botellas enumeradas como si de una serie limitada se tratase.

Llego a casa de mis padres para la cena de nochebuena, llevando conmigo las tres botellas de vino.

Hoy traigo yo el vino !! ” – les dije al entrar por la puerta de su casa, mientras que me sacaba la chaqueta.

” Pero … no hace falta que traigas nada ” – me dijo mi madre que, con la mejor intención del mundo, y como supongo que harán muchas madres, quiere evitar que su niño malgaste dinero.

Me las ha regalado un cliente. Al parecer es un muy buen vino, así que vamos a disfrutarlo entre nosotros ” –  les dije mientras íbamos a la cocina.

Feli, mejor guárdate la botella … para una ocasión especial ” – cariñosamente me dijo mi padre mientras que tenía en las manos una de las botellas ( al parecer si que era bueno el vino … por la cara que puso papá ).

¿ Qué pasó ?

Pues que las botellas regresaron conmigo.

Años después, y como consecuencia de algunas experiencias vitales que he sufrido en mi vida, veo que no soy el único al que le han enseñado a guardar ese vino para ocasiones especiales.

Ojalá sólo fuese guardar un vino.

A veces también guardamos nuestra mejor camisa, traje, perfume, … sonrisa, mimos, tiempo … para una ocasión especial.

HOY es una ocasión especial para beberte ese vino, que tienes guardado desde sabe cuando en el mueble del salón, con a tus papás.

HOY es una ocasión especial para regalarte una sesión de cine y mimos con tu pareja.

HOY es una ocasión especial para pasarte unas horas con tus amigos tomándote un caña.

HOY … no mañana.

Con esto no digo que tengas que gastarte todo lo que tengas, dejes las cuentas bancarias a cero … a lo loco !!! … NO.

Lo que quiero decirte es que va siendo hora que te permitas el disfrutar de este momento, de este día … de esta vida.

Porque te aseguro, por experiencia propia, que el vicio de guardar para una ocasión especial se convierte en una obsesión. Hasta tal punto que … te guardas cosas imprescindibles.

A medida que estoy escribiendo me apetece compartir contigo algo que, aunque no lo tenía pensado hacer cuando empecé a escribir este artículo, lo voy a hacer.

Hay un video que, cuando lo veo, me emociona muchísimoQuizás por que haya pasado por una situación parecida a la del protagonista …

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De corazón, DISFRUTA del HOY, de ese vino, de esa sonrisa, de ese momento. Y no te pongas excusas, que te las pondrás, para salir de tu rutina mental … y abrir esa botella.

Deseo que la saborees.

Un abrazo,

Felipe

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